domingo, 10 de noviembre de 2013

Cuadros en el museo

En el primer cuadro ví pinceladas de familia caminando en bloque, papá con una correa tensa a un petiso can que provocó en mi cautela, por lo que decidí no acercarme demasiado al cuadro y pasarle de lado. El cuadro en sí aromaba la escena con fragancia a ganas de compartir jugando una tarde de domingo entre hermanos y tal vez tíos más primos. 

Doblando a la esquina me topé con un segundo cuadro. En él una cara anciana con arrugas marcadas gesticulizaban una situación asustada, muy probablemente por ver 1.90m aparecer de repente girando a gran velocidad desde la ochava. Una silla resistía el peso de aquella abuela, pero no sólo de su cuerpo, también resistía sus colmados años de experiencias y una gran sabiduría que creció durante siete décadas y un poco más, según delataba la textura de sus piel. 

Adelantándome, observé un nuevo cuadro. Este me enseñó a su derecha un padre jugando al balompié con su hijo, pequeñito éste último, sediento de aprendizaje, quemando energías para crecer. Y me enseñó a su izquierda un ángel de la guarda vestido de mujer contemplando con amor la escena. Sí, era ella, la madre de la familia, vigía y lista para actuar de servidora con su botella de agua fresca... o quizá para actuar de enfermera, según la ocasión lo requiriera. Este cuadro, este cuadro me mostró un sueño. 

Luego observé otro más, pero está vez a la pasada, sin concentrarme en los detalles. Era uno que mostraba trabajo y esperanza, porque había gente preparando un festival, probablemente de varias artes simultáneas, que rogaban rebalsar de espectadores toda la plaza. Y no digo más, porque como toda vez que uno no sabe en profundidad y no desea preguntar, conviene no hablar y silencio guardar para poder ver y escuchar con toda claridad y humildad. 

Pero sí observé en el siguiente cuadro dos amigas disfrutando su momento, compartiendo un mismo metro cúbico de aire, respirando en él historias, anécdotas y consejos mutuos. Ambas saboreando desde sus propios conos tubérculos fritos comestibles. Grité en mi interior provecho! y seguí avanzando a buen ritmo. 

Luego de unas vueltas a las pasarelas de cemento interrumpidas por algunos adoquines y rieles, me topé con un cuadro de un hombre esparcido por el suelo. Concentrado estaba él investigando y reparando una máquina de su poder que tantos km pareciera le permitió recorrer. Entusiasmo mostraba él, debido a la concentración que se transmitía por todo el cuadro, definitivamente era un hombre dedicado y fiel.

Pasé también frente a otros cuadros: uno de una pareja de ancianos caminando con seriedad y respeto a las baldosas que pisaban, otro de un mochilero sorprendido ante una sonrisa regalada por una fugaz alma aniñada y aquel de una vecina visitando a otra vecina que en ese momento saludaba hacia quien la miraba. 

Y quizá el más tierno resultó aquel cuadro que me mostró dos personas descargando de un vehículo blanco muchos elementos para una fiesta de aniversario. Ellas estaban entrando a una casa vestida de gala con globos rosas en sus puertas, pilas de sillas minúsculas para individuos muy pequeños, coloridas ellas por donde se las mire, expectantes de los acontecimientos por venir: saladitos, sogas, pelotas, panchos, torta y piñata. Parecía que la escena escondía tras las puertas de la casa una feliz cumpleañera de unos 4 recién cumplidos, seguramente ansiosa de que lleguen a su hogar tantos amigos y seres queridos. 

Fueron esos todos cuadros que encuadré en mi cabeza cuando salí a correr este domingo, y ahora forman parte del museo de mi vida, cuyas galerías no pararé de recorrer y hacer crecer; ya que guardan deliciosamente lo bello de lo simple, ese arte de artistas que crean sin saber que han creado cuadros en un museo que pocos van a conocer.

aDios!!!

jueves, 10 de octubre de 2013

7:02am

Suena la canción que me gusta, pero aunque sea de mi agrado me obliga, a estas horas, a estirar un brazo y detenerla bruscamente. Al cabo de cinco minutos vuelve a sonar declarandose victoriosa e invitándome a abrir los ojos y agradecer por despertar en este nuevo día. 

Mi cuerpo se toma su tiempo y tal como piloto de avión, revisa y pone en funcionamiento cada sistema pausadamente. 

Así mi oído comienza a disfrutar la melodía de las aves que han despertado y agradecen también con sus cantos. Por suerte a esta hora, su música tiene más decibeles que los motores, las charlas y otros trabajos de la calle. 

El aire se siente de estreno, como recién nacido, fresco, dispuesto a oxigenar todos nuestros trabajos, medios hacia nuestros sueños. 

La Tierra se mueve. Y ella justamente girando, está a punto de mostrarme la luz del sol por el Este. Sin miedo a caerme de este carrusel mundial, espero la aparición de tal gigante astro. 

Aunque hoy grises y cargadas nubes quieren posponer la película del amanecer, quizá con un show de lágrimas del cielo, lágrimas de alegría que garúan para darme aliento, para reposar en mi piel unos segundos y luego avanzar en el ciclo perfecto que la naturaleza formó hace milenios.

Cielo azul: sonríe! Cielo gris: sonríe! Que los colores del cielo no alteren tus sentimientos, que no frenen tus trabajos y no varíen tus esfuerzos. 

Todo día es vivible y todo día es nuevo. Hoy mismo será grande si le aportas tu talento. Feliz Jueves de Primavera. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Inentendible

Mientras la cortina se hamaca en su vaivén a causa del viento pulsante que atraviesa la ventana abierta que da al oeste, un remolino de ideas comienza a nacer bajo una fachada de sueño y cansancio que tapiza su cara. Esas ideas  necesitan madurar en una noche de descanso y fábula, noche que él ya esta viviendo. Muchos han acompañado su locura diaria, algunos con entusiasmo, otros disimulandolo. Otros tantos han intercambiado ideas para hacerlas crecer y dar vida a tantas otras nuevas en una nueva noche sin almohada. El colchón impaciente esta esperando recibir su masa corporal que por la hora, ha disminuido su energía cinética y ruega horizontalizar su energía potencial. 
Planes, proyectos, andanzas, aventuras... palpitan la espera para darse a conocer, mientras su público solo son por ahora neuronas y latidos aguerridos. ¿Habrá vida personificada capaz de acompañar tanta complejidad simplificada? La lucha entre la búsqueda y la paciencia no da tregua y acelera cualquier reloj de arena. Brillan estrellas tras las nubes que acompañan el cielo y la luna que vela. Guitarras, cantos, vuelos, danzas, idiomas, anecdotas, cuadernos, tenazas, viajes y esperanzas: palabras que esperan un orden para escribirse con templanza en libros de historias compartidas entre almas. 
El cansancio ya casi triunfa y con la melodía de la chapa de esa estufa balanceada cuyo calor la dilata, logran la química perfecta para comenzar la noche de gala, en la cual la victoria será nuevamente para los sueños que perseveren esta inminente madrugada. 


martes, 21 de mayo de 2013

e v o l u C I O N A R

¿Cómo explicarte? ¿Cómo hacerte entender? ¿Cómo lograr que evites un mal momento? ¿Cómo convencerte que por ahí no vas a llegar a nada? ¿Cómo hacerte ahorrar tiempo y recursos? ¿Cómo enseñarte qué caminos no seguir?

Si lo que quiero es que mejoremos, si lo que quiero es que "la cosa" mejore, si lo que quiero es que canalices tus fuerzas en trabajos más ricos y fructíferos para todos, que nos hagan más efectivos y nos permitan tener más tiempo para compartir con amigos y familiares, si lo que quiero es hacer más con menos, si lo que quiero es reforzar dignidades humanas.

Evolucionar. ¿Por qué le tenemos miedo?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Nube y Montaña

Allá la nube, aquí la montaña.
Ella en el cielo mirando la tierra. Ella en la tierra mirando el cielo. Ella caminando como a pasos agigantados por el espacio celeste. Ella gigante, recibiendo pequeños pero muchos pasos de caminantes que quieren casi tocar con las manos el espacio celeste. Ella atrevida, inquieta y movediza, explorando siempre un nuevo lugar, visitando ciudades, cordilleras y campos. Ella pensante, segura y arraigada, moviéndose cada taaanto y ante sus movimientos provocando grandes cambios.

¡Allá, allá!... es una nube con forma de... ¡Ahí, ahí!... es una montaña con forma de...
Ambas, potenciando imaginaciones de mentes que serán creativas. Ambas siendo sueños de aquellos atrevidos a soñar. Ambas de dimensiones difíciles de ser medidas y abarcar. Ambas imponentes y para nada fáciles de tocar y o alcanzar. Ambas generando ganas de ser domesticadas y guardadas en cofres del inolvidar.

Ella transportando la materia indispensable para la vida y ella, permitiendo en su falda todo tipo de vida. Ella amoldándose suavemente a las siluetas que ella estableció al formarse hace tiempo. Ella protegiéndola de aquellos rayos violentos para la temperatura de ella cuidar. Ella recibiéndola cuando ella quiere descansar y dejarse posar.

Ella contemplándola a ella. Y ella obviamente, contemplándola a ella. ¿Qué sucederá?



jueves, 21 de marzo de 2013

El ciclo de un sueño

Este es el ciclo:
Soñar como un niño. Apostar y atreverse como un joven. Organizarlo y responsabilizarse como un adulto. Disfrutarlo como un niño.

Como un niño y sin miedo a nada, como un niño y sin límites de imaginación, como un niño desorbitando la realidad y destruyendo la lógica cotidiana: así deberíamos soñar.

Como jóvenes entusiastas e iniciadores, como jóvenes rebeldes a las costumbres impuestas porque sí, como jóvenes innovadores, ansiosos de evolución y sordos a las trabas y excusas típicas que frenan los proyectos personales: así deberíamos apostar y atrevernos a creer que nuestro sueño puede hacerse realidad.

Como adultos pensantes y responsables de sus actos, como adultos sabios por ser coleccionistas de consejos útiles y sinceros, como adultos perseverantes a los desafíos, como adultos organizados y con un plan por delante: así deberíamos vivir haciendo poco a poco lo necesario Hoy para que ese sueño se cumpla Mañana.

Como niños agradecidos de lo pequeño, como niños asombrados por los hechos, como niños sonrientes por lo compartido, como niños alegres y distendidos por sus nulas preocupaciones: así deberíamos disfrutar el sueño cumplido, tanto pero tanto, que volver a soñar será el único paso siguiente... Y luego? Luego recomenzar.
Ese es el ciclo.

Ahora bien, que hermoso es compartir tu sueño con los demás, y así recibir ayuda para cumplirlos! Pero ¿y compartir soñar? Eso sí que incluso es más valioso, ya que le da valor a todo el esperar y perseverar, siendo niños, jóvenes y adultos, ese mix para hacer sueños siempre realidad.

viernes, 1 de marzo de 2013

Ideas en minutos que aún no llegan a ser hora

Cuando el cansancio del día vivido reina, cuando los minutos se destinan a compartir con la flia y amigos... posibles horas 25 se gastan en el descanso.. Pero tranquilos, no se extinguieron. Hay varias dispersas ganando minutos por doquier que ya se reunirán para formar esas horas autoras de párrafos que vuelcan en este lugar las más sinceras ideas y locuras que por cabeza y corazón ya han comenzado a orbitar.
Tiempo al tiempo.