jueves, 10 de octubre de 2013

7:02am

Suena la canción que me gusta, pero aunque sea de mi agrado me obliga, a estas horas, a estirar un brazo y detenerla bruscamente. Al cabo de cinco minutos vuelve a sonar declarandose victoriosa e invitándome a abrir los ojos y agradecer por despertar en este nuevo día. 

Mi cuerpo se toma su tiempo y tal como piloto de avión, revisa y pone en funcionamiento cada sistema pausadamente. 

Así mi oído comienza a disfrutar la melodía de las aves que han despertado y agradecen también con sus cantos. Por suerte a esta hora, su música tiene más decibeles que los motores, las charlas y otros trabajos de la calle. 

El aire se siente de estreno, como recién nacido, fresco, dispuesto a oxigenar todos nuestros trabajos, medios hacia nuestros sueños. 

La Tierra se mueve. Y ella justamente girando, está a punto de mostrarme la luz del sol por el Este. Sin miedo a caerme de este carrusel mundial, espero la aparición de tal gigante astro. 

Aunque hoy grises y cargadas nubes quieren posponer la película del amanecer, quizá con un show de lágrimas del cielo, lágrimas de alegría que garúan para darme aliento, para reposar en mi piel unos segundos y luego avanzar en el ciclo perfecto que la naturaleza formó hace milenios.

Cielo azul: sonríe! Cielo gris: sonríe! Que los colores del cielo no alteren tus sentimientos, que no frenen tus trabajos y no varíen tus esfuerzos. 

Todo día es vivible y todo día es nuevo. Hoy mismo será grande si le aportas tu talento. Feliz Jueves de Primavera. 

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