lunes, 16 de septiembre de 2013

Inentendible

Mientras la cortina se hamaca en su vaivén a causa del viento pulsante que atraviesa la ventana abierta que da al oeste, un remolino de ideas comienza a nacer bajo una fachada de sueño y cansancio que tapiza su cara. Esas ideas  necesitan madurar en una noche de descanso y fábula, noche que él ya esta viviendo. Muchos han acompañado su locura diaria, algunos con entusiasmo, otros disimulandolo. Otros tantos han intercambiado ideas para hacerlas crecer y dar vida a tantas otras nuevas en una nueva noche sin almohada. El colchón impaciente esta esperando recibir su masa corporal que por la hora, ha disminuido su energía cinética y ruega horizontalizar su energía potencial. 
Planes, proyectos, andanzas, aventuras... palpitan la espera para darse a conocer, mientras su público solo son por ahora neuronas y latidos aguerridos. ¿Habrá vida personificada capaz de acompañar tanta complejidad simplificada? La lucha entre la búsqueda y la paciencia no da tregua y acelera cualquier reloj de arena. Brillan estrellas tras las nubes que acompañan el cielo y la luna que vela. Guitarras, cantos, vuelos, danzas, idiomas, anecdotas, cuadernos, tenazas, viajes y esperanzas: palabras que esperan un orden para escribirse con templanza en libros de historias compartidas entre almas. 
El cansancio ya casi triunfa y con la melodía de la chapa de esa estufa balanceada cuyo calor la dilata, logran la química perfecta para comenzar la noche de gala, en la cual la victoria será nuevamente para los sueños que perseveren esta inminente madrugada. 


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