domingo, 13 de julio de 2014

Laberinto oscuro y luminoso


Lloran sobre la ciudad las ideas que no pueden convertirse en algo más. Están ansiosas de saber su futuro y les duele no obtener respuestas fehacientes y confiables sobre su destino final, y por otro lado a muchas, les duele el qué dirán. Dudan de la capacidad de los pensantes para actuar, para convertirlas en sueños, sueños en planes, planes en metas cumplidas, y así entonces haber transformado ideas en realidad.

Ciegan la cordura como neblina densa al mezclarse entre sí. Son ideas que no tienen orden, niveles ni prioridad. Todas se creen útiles y piensan casi a la humanidad salvar. Pero en la misma neblina que crean se disuelven al mezclarse porque no se llegan a delinear ni emprolijar. ¿Mueren? ¿O quedan deambulando por la atmósfera como otro gas? ¿Se potencian al unirse o se aplastan al andar?

Creo que al cabo de un tiempo se tranquilizan al respirar dándose cuenta de dónde están: es en este laberinto oscuro y luminoso dónde habrán de madurar y al cabo de un tiempo ya fortalecidas poder escapar, trepando paredes que son garras que maltratan la creatividad con factibilidades y estadísticas, lógicas y análisis de la historia universal.

Cuántas ideas que se multiplican al dejar la mente libre para imaginar, visualizando motores de mundos enteros que muy pocos entenderán pero que muchos han de habitar y disfrutar.

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