... y un día escribió:
"¡Dios conserve tu corazón de niño! Ojalá que cuando seas viejo y después de una larga vida, cuando tengas que presentarte ante el Padre puedas decirle con orgullo: 'Aquí estoy Señor, cansado y con el cuerpo gastado, pero te presento mi corazón intacto, así como me lo regalaste el día que nací!' C.C."
... y así aprendí que uno puede dejarse envejecer... o decidir crecer...
... y viviendo la edad que sea y corresponda, disfrutar un corazón y alma de niño que aspiran con alegría a ser santos...
Salud!
aDiós!!!
1 comentario:
Aplausos para el Cesar.
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