¿Cuántas veces analizamos vidas?
Muchas veces hablamos de otras personas ´"ausentes" en la conversación sabiendo absolutamente todo de ellas, respondiendo por ellas, justificando o juzgando sus acciones... somos jueces, abogados, guías espirituales, consejeros, psicólogos y expertos asesores. Y todo eso lo hacemos ad honorem, ¡magnífico! ... ¿magnífico?
No me refiero solamente al cobarde "sacar mano", sí, ¡cobarde!, que no requiere mucha explicación. Directamente no hablemos de eso, porque sería desperdiciar más palabras y más tiempo.
Pero sí hablemos de esto.
Muchas veces son cosas positivas y constructivas, razonamientos acertados, ideas positivas y elaboradas, etc.. y a eso apunto. Esa persona que no está se los pierde, porque casi nunca todo lo hablado llega a sus oídos. Qué lástima. A veces perdemos la oportunidad de convertirnos en "gran ayuda" para esa persona, abriendo su mente a nuevas ideas, a distintas alternativas, a sugerencias o consejos para aprovechar situaciones, a posibles meditaciones para que se perdone o se pida perdón por algo... en fin, muchas cosas interesantes para esa persona y por que no, para nosotros también.
También es real que existe una línea poco visible que no habría que cruzar, es la que nos separa de los chimentos o las injurias, el "hablar de más". Claro, pero por suerte la "buena intención de corazón" viene a iluminarnos para tener cuidado con esa línea. Hay que descubrirla, sincerarse con uno mismo y usarla.
Sería fantástico que aprendamos día a día a aprovechar más nuestras conversaciones, a hablar con los "presentes" de los "presentes", y si salen temas de los "ausentes", que lo hablado sean productivo, para poder al poco tiempo comunicarle nuestra opinión y así, hacerlos "presentes".
aDiós!!!
1 comentario:
Como decía un cura amigo... DE LOS AUSENTES, ¡NI LAS VIRTUDES!
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